¿Déficit de audición o bloqueo de la función de escucha?
Para escuchar bien, en primer lugar es necesario que todos los órganos implicados en el acto de escuchar estén sanos y en perfectas condiciones de funcionamiento.

El médico otorrinolaringólogo es quien se cuida de la salud del órgano de la escucha. Mediante inspección visual, audiometría y otras técnicas neurológicas (potenciales evocados auditivos, neuro-imagen) es quien diagnostica y trata los déficits de audición, es decir, las posibles anomalías que puedan existir a nivel físico.

Aún teniendo una buena salud puede ocurrir que no escuchemos bien, por lo que algo falla en la función de la escucha. Y esta situación se denomina “bloqueo de la escucha”. Todo parece estar en orden, listo para funcionar y sin embargo no escuchamos bien: tenemos dificultades para discriminar algunos sonidos, necesitamos que se nos repitan frases, no podemos seguir una conversación en entornos ruidosos, no podemos mantener la concentración en una conferencia, nos molestan determinados sonidos ... Las dificultades de escucha pueden incluso comprometer el aprendizaje. Muchos niños etiquetados de fracaso escolar, o de déficit de atención y / o de hiperactividad, (TDAH) tienen un bloqueo de la escucha de base que les impide realizar funciones intelectuales de orden superior como puede ser estar concentrados o sostener la atención durante un rato largo. Lo que pasa es que no reciben la señal nítida, y eso les hace perder el significado de lo que están sintiendo.

En este caso, el terapeuta de escucha, es el profesional que puede intervenir para ayudar a recuperar la función de escucha a su máximo de eficacia para así lograr que la información de entrada sea comprensible, y que el procesamiento de la información se haga de manera óptima.